I’m Not There llega con tres años de retraso a nuestras pantallas. Igual que Velvet Goldmine, también del mismo director, Todd Haynes, es una suerte de biopic o acercamiento o como quiera llamársele a la figura de Bob Dylan. Si eres fan de Dylan probablemente disfrutarás mucho más de la película que alguien que apenas conoce más que un par de canciones porque lo mejor de la película es que en cierto sentido no es más que un larguísimo videoclip recopilatorio de sus mejores obras. (Para los no iniciados esto es excesivo).
Eso no quita que la película esté muy trabajada. No sólo porque varios actores diferentes encarnen distintas facetas del artista, sino porque la luz y la ambientación están preparadas de forma totalmente diferente. El problema es que no todas las vertientes de Dylan resultan igual de interesantes. La historia que menos pinta es la Richard Gere pero no por culpa suya (después de Chicago me había hecho ilusiones de oírle graznar cantar otra vez). Es la más rebuscada y la que menos relación tiene con Dylan. Y tampoco se explica muy bien por qué la historia de Christian Bale apenas pinta nada y la de Cate blanchett es el pivote sin el cual no se entiende la peli. ¿No tendrían que estar equilibradas? Por cierto, Cate Blanchett estuvo nominada al Oscar por su sobreactuación aquí.
Y con todo, I’m Not There no deja de ser una película interesante con algunas buenas imágenes y una banda sonora excelente pero en la que no queda claro qué era lo que pretendía: si era dar una visión total fracasa. El retrato apenas rasca la superficie y no sé más del mundo interior de Dylan ahora que antes. Y si lo que quería era acercar a Dylan al público, la verdad es que I’m Not There es un tostón.
Para fans de Dylan y cinéfilos aguerridos.
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Esto se llama en mi pueblo tomadura de pelo, Velvet Goldmine sin ser nada del otro mundo se podía ver.
Vamos, que lo mejor es Christian Bale.
Yo sólo la recomiendo como cura para el insomnio